24 abr. 2012

Hoy, Comida Arabe!



quintaesencia.


1. f. quinta esencia (‖ lo más puro, más fino y acendrado de alguna cosa).


2. f. Última esencia o extracto de algo.





Alimento indispensable, con mate amargo preferentemente

En mi última entrada gastronómica abordé uno de los platos maravillosos de la cocina tucumana. Ahí, una amiga bloguera participó diciendo que para ella -también tucumana por adopción- la quintaesencia culinaria del norte eran las Tortillas.
Me quedé pensando en el asunto y admito que si bien tengo cierta debilidad por esa increíble masa de grasa y harina, yo desfallezco por la Comida Árabe (si, con mayúscula, y qué?).
En este post, el lobby correspondiente.


Yendo a lo que nos compete, adelanto que sé poco y nada de la inmigración sirio-libanesa en el norte argentino y menos aún de los nombres originales de las comidas que aparecen acá. Así que me limitaré a recomendar mis tres lugares favoritos para comer estos platos en Tucumán. De paso, adjunto el registro fotográfico que hice -a escondidas- de un lugarcito tradicional de comidas árabes en el que incursiono hace un par de meses.


1- Para tener una cena agradable

Merece el primer puesto! Es un lugar muy muy bonito, impecable y con precios accesibles. El  "Restaurante El Balón" tiene un gran menú (incluyendo unas empanadas de ricotta que no suelo encontrar en ningún otro lugar) y está ubicado en una de las zonas más piripipí de San Miguel de Tucumán. Esto me recuerda que dos grandes amigas me deben una cena ahí próximamente, dense por aludidas.


2- Para salir del paso y quedar contento

El hornito (sin web propia para incluir, pero los datos circulan por ahí) queda en pleno centro tucumano: 24 de Septiembre y Ayacucho. Ahí tienen las Sfijas -empanadas árabes- más grandes que vi.

Si, soy yo intentando copiar el formato de Sfija cerrada de El Hornito 
Además de los buenos precios y rica comida... son siempre tan tan serviciales que si los llamo por teléfono para pedir algo, aunque sólo sean dos pancitos, igual me los llevan al trabajo sin cobrarme el delivery... 

Tiene mesas afuera y adentro del local, pero no tiene aire acondicionado y en verano -con el hornito encendido- ahuyenta un poco. Pero siempre se puede llamar por télefono para que te traigan a casa!



3- Para un domingo al mediodía, un bodegón del barrio atendido por sus dueños (y varios mozos más)

Bienvenidos a "Del Tío"

Calle Catamarca al 300


En los bordes de Barrio Norte, está el Restaurante "Del Tío", espíritu de este post.
Confieso que aún no me animo a comer sola ahí... El lugar es tan tan familiar que me intimida un poco. Sin embargo, voy casi todos los fines de semana como quien pasa por ahí a comprar algunas cositas al mediodía o a la noche, para picar en el momento o para fraccionar-y-frizar y tener cosas ricas para llevarme al trabajo durante la semana. Durante esas visitas, aprovecho la espera para sacar fotos a escondidas y presenciar algunas escenas bizarras*.

Cierto que no se lo recomiendo a amantes de la vanguardia culinaria o decorativa, ni a los obsesivos de la pulcritud: es un simple bodegón que tiene más de 60 años y donde se puede comer bien y bien barato (el dato: la sfija sale $2,50.-!!!).


Tiene un salón en la entrada y otro subiendo por escaleras (que en un principio pensé que daba a la casa de los dueños...), un par de gatos dando vueltas y polvo acumulado sobre todos los objetos. Está repleto de fotos familiares y cuadros descoloridos de -quizás famosas- bailarinas de danza árabe.


Precios a la vista, lamparas viejas, jarras pingüineras y un par de gatos

En una pared detrás del mostrador se ve una foto de "El Tío" promediando sus 40 años y al lado, un cuadro con la bandera de Siria... si no fuera por los varios televisores que están simultáneamente encendidos, no se podría determinar bienbien en qué año estamos.

Dos fotos. El mismo lugar, días distintos.

Puede que no les suene atractivo lo que les cuento, pero ya sea por a su relación precio-calidad o por ser un lugar tradicional este lugar explota de gente los fines de semana!

En la siguiente foto y sobre mi mantel arrugado va mi última compra ...para toda la semana!
(Los corazoncitos son para mis platos favoritos)



Ah, me olvidaba!
Todo esto (12 sfijas, 6 panes, 6 niños envueltos, una poción de kipe cocido, un puré de garbanzos y el limón)... por $64.-




*
En esta foto capturo un gran momento.
Están los dos mozos frente al mostrador, uno lleva un plato de ñoquis. 
Al lado, los dueños controlan cuentas.
Uno de los mozos grita con apuro "quesooo" y la dueña, saca un sobrecito de queso rayado que estaba guardado junto a la máquina registradora y espolvorea unas pizcas sobre las apetitosas pastas. 
Ella es la policía del queso.






mitocondria.