12 feb. 2012

Gazpacho contra el calor y el olvido


gazpacho.


(Quizá del ár. hisp. *gazpáčo, y este del gr. γαζοφυλάκιον, cepillo de la iglesia, por alus. a la diversidad de  su contenido, ya que en él se depositaban como limosna monedas, mendrugos y otros objetos).

1. m. Género de sopa fría que se hace regularmente con pedazos de pan y con aceite, vinagre, sal, ajo, cebolla y otros aditamentos.

2. m. Especie de migas que las gentes del campo hacen de la torta cocida en el rescoldo o entre las brasas.


Tuve turno con el dentista, seres difíciles si los hay (conste, estoy siendo diplomática).
Tras una cirugía delirante a la que me sometí voluntariamente -y que para variar, no cubre la obra social-,  mi dentista me indicó hablar poco o nada (oh! no!), dormir sentada, no comer lácteos (oh! no!, oh, no!) y hacer una dieta "blanda y fría", durante varios días. Empezaba a preocuparme cuando me di cuenta que era una gran oportunidad de hacer una sopa fría de verduras... el Gazpacho de Maribel.

Maribel era una excelente cocinera. Me inició en el cous-cous, en el arte de frizar alimentos, en su típica forma de preparar las berenjenas y cortar el perejil y me pasó buenas recetas, como la de Brownies, la masa de torta "de Haydeé" (la abuela de Manuela, su hija) y esta receta que hoy comparto con ustedes.


Además de ser toda una "amadecasahechayderecha" (en serio, cuán feo suena eso!), era criteriosa,  sistemática, curiosa, inteligente, alegre, independiente y muy laburante desde muy chica... Los fines de semana dormía breves siestas en su sillón y paseaba a sus dos perros diminutos. A mi, Maribel me encantaba...me sigue encantando! Ella y Manuela fueron mi refugio el tiempo que viví en España, diez años atrás (ouch!).
Tengo la impresión de idealizarla y a la vez no. Maribel era muchas cosas y a decir verdad, también teníamos diferencias (generacionales, supongo) que nos hacían danzar en largas charlas imposibles de sintetizar.
Los sábados a la noche me iba para su casa, porque al otro día no me tocaba atender la tienda de frutos secos (algo completamente diferente a una semillería+panadería acá, pero comparable al fin...). Manuela me cedía su preciosa habitación y yo dormía hasta tardísimo y, para variar, me despertaba con culpa por haber perdido gran parte de mi único día de descanso. Maribel traía algo de calma (convenciéndome de que si  dormía tanto, era porque evidentemente lo necesitaba) y preparaba unos desayunos increíbles que compartíamos también con Álvaro, a quien yo le usurpaba el lugar de mimado de la casa por un día.
Los domingos, antes de irme para volver a la gris rutina... me prestaba un libro que yo leía por una o dos semanas y devolvía de inmediato, so pena de interrumpir los préstamos o causar su disgusto. Así conocí a Juan José Millas, Manuel Vazquez Montalbán y José Luis Sampedro, entre otras lecturas agradables. Cuando le pedí La Peste, de Camus me preguntó cómo me sentía... porque según ella, uno debía estar muy muy muy bien.. sentirse entero, digamos, para poder leerlo. Desde entonces que no encuentro la oportunidad de leerlo y tengo ese libro atragantado en la mente.

Maribel murió hace unos años y la extraño sin descanso. Y de seguro no soy la única... hace un tiempo encontré esta linda -y representativa poesía sobre ella- dando vueltas por la web. Aún guardo su dirección de correo y su número de teléfono en mi agenda, quien sabe, quizás para espantar el temor al olvido. Con ese mismo fin y porque el Gazpacho es una buena idea cuando una muere de calor en este pueblo... les dejo las indicaciones de esta esta delicia:

Procesar (si, con una máquina de esas) estos ingredientes para el Gazpacho!

1/2 Cebolla
1 Pepino chico pelado
1 Ají Verde sin semillas (léase pimiento verde...)
1 y 1/4 kg de Tomate pelado y sin semillas
Aceite
Vinagre de vino
Sal
...y un poco de miga de pan para darle más suavidad

De paso, les dejo la receta de Almodóvar en esta breve escena de "Mujeres al borde de un ataque de nervios"



mitocondria.