16 feb. 2012

Malvinas parte I


Aún estaba estrenando el guardapolvo cuando Lidia, mi maestra de primer grado, nos pidió que dibujáramos las Malvinas. Se acercaba el 2 de Abril y con éste uno de los momentos álgidos de circulación de la Historia en la escuela: la efeméride. 

Yo que siempre fui prolija en los deberes, dibujé las islas con esfuerzo y fui a clase con la hoja del Rivadavia repleta de colores. Había amarillo, sí. Y celeste.  La maestra puso un "bien" y eso era todo al menos hasta el día del acto, con su cartelera renovada y las palabras de la Directora.
Pero en mi casa alguien miró el cuaderno. Y se indignó. ¿Cómo bien? ¿Y qué me creía yo, eh? ¿Que las Islas Malvinas eran espacio de los dibujitos? ¿Que era esa Robinsoneada que había dibujado? Palmeras, arena... cocos ¿acaso yo no vivía también en la patagonia argentina donde el viento es duro y el invierno largo?

Fue un escándalo.
Un escándalo que mandó devuelta el Rivadavia de telaraña roja a la escuela, a ese escritorio muchas veces pintado de gris, para que Lidia viera-con-de-te-ni-mien-to lo que había dibujado y me pusiera una nota en consecuencia. Y lo hizo. Sobre el "bien" inicial apareció remarcado un mal  en rojo, y quizás alguna explicación que (la verdad) no recuerdo.



imagen tomada de http://es.imagixs.com/


Los años pasaron y fui encontrándome con las Islas Malvinas y del Atlántico Sur muchas veces. Me aprendí de memoria no la geografía y el clima, pero sí el dibujo celeste y blanco, con el sol brillando en medio de las Islas perfectamente delineadas. Leí y escuché a ex combatientes, a protagonistas de la Guerra, ví las fotos terribles de los pibes haciendo cola frente a lo que siempre me pareció la nada. Conocí la consigna "Las Malvinas son Argentinas, los desaparecidos también" y las historias espantosas de las 24 horas por Malvinas con Pinky, los rugidos patéticos de Galtieri y tantas otras cosas más que se sumarían a un debate. 

Me pregunté, entrando al secundario, porqué yo que no me consideraba nada nacionalista, defendería  o sentiría como propia una "guerra por la soberanía" dirigida por genocidas (y como ayuda después leí a León Rozitchner y su Malvinas: de la guerra sucia a la guerra limpia). Me pregunté después cuál era la "unidad territorial" naturalizada y las ideas de patria, de pueblo, de derechos que venían adentro del famoso "Las Malvinas son Argentinas".  Escuché sobre el apoyo a "la nación oprimida" frente a la potencia opresora más allá de las condiciones internas de la primera y me tocó por primera vez aquello de izquierda kelper.

Cada vez que hago estas preguntas (incluso en ámbitos académicos) se arma un escándalo como cuando llegué a casa con un bien en el Rivadavia. Brotan, lástima, más temprano que tarde las acusaciones de ser pro - británico, pro imperialista y no sé cuantas palabrotas más. 

Pero necesitamos pensar en esas cosas porque si no nos quedamos en la efeméride (que de conocimiento histórico tiene muy poco), en el patrioterismo banal y en la afirmación de un nosotros que, sobre todo, puede lastimarnos.

Como ya sucedió. 

pájara.