23 feb. 2012

No. No viajamos como ganado.


En la radio alguien dijo que había habido un accidente de trenes en Once. Pensé -con esa manía de de naturalizar las cosas- otra vez
Otra vez frente a la destrucción que se hizo de los trenes y del transporte público, una irracionalidad que no es fácil comprender para quien se detenga unos segundos en el asunto. 
Otra vez escuchando a los infames que, con frazada corta, quieren echar sobre el conductor la "responsabilidad" de lo que pasó.  
Otra vez el debate sobre porqué no se hace supuestamente nada... cuando en realidad se hace mucho, pero no para mejorarlos sino para exprimirlos hasta su último quebracho. 
Otra vez el dolor de la muerte de Mariano Ferreyra, el recuerdo de su asesinato en manos de la patota de Pedraza defendiendo los negocios terribles de la burocracia sindical, las empresas "prestadoras de servicio", los organismos de control, los funcionarios y el Estado. 

La radio seguía prendida y me volvió a la habitación en la que estaba cuando fue a las voces de los oyentes. Escuché a decenas de laburantes decir, denunciar, que "viajamos como ganado"
Pero no es cierto. 
No viajamos como ganado. 




Me acordé de un cuento hermoso de Osvaldo Soriano en el que cuenta que en los años 50 trabajaba envolviendo manzanas en el Alto Valle de Río Negro. Las había Standard dice, y las había Choice for Export.

Con el transporte es lo mismo. 
Las vacas, el ganado argentino orgullo de los miembros de la Sociedad Rural y sus familias, viajan por las rutas y los rieles argentinos en condiciones for Export. Viajan entre algodones, toman antibióticos, vitaminas y tienen dieta equilibrada. 

Las y los laburantes en cambio, viajamos -cuando se puede- parados, colgados en las puertas y sentados en el piso. En los trenes, en los colectivos, en el Plaza y la Costera.  

Las vacas viajan cuidadas porque van destino a el plato de un restorán elegante de Puerto Madero, o a la mesa de un inglés, de una francesa. Viajan cuidadas porque se convierten en cheques, en cuentas bancarias, en capital.

Nosotros, vamos enlatados camino a la escuela, a la fábrica, al taller textil, a vender o comprar cucherías en el Once. En la lista de víctimas no había Anchorenas, Aranguren, Echeniques, Iberluceas, Mitres, Rodríguez Larreta ni Pueyrredón. Había hermanas y hermanos nuestros. Laburantes argentinos, peruanos, bolivianos. 

Tendremos que ver nosotros las diferencias. Convencernos que somos las y los verdaderos constructores de la riqueza de este país. Decir por fin que merecemos todo.  Para los más, para todos, todo. 

Que la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, Para todos la luz. 
Para todos todo.



pájara. 

Feb 23 - 22:12 Aclaración a posteriori (porque parece que ser antioligárquico es ser kirchnerista). Este no es un texto que defienda a un gobierno que además no siento propio (lo aclaro porque eso se achacó en ArtePolítica y es una lectura, aunque rara, posible). Mucho menos pretende invisibilizar el rol temible de Schiavi en las redes de negocios que involucran a empresarios, subsidios estatales y sindicalistas.
Muy por el contrario, llama a que reconozcamos un nosotros y lo hagamos bandera.