29 jul. 2012

Cine, pizza y fainá




extravagante.

(Del b. lat. extravăgans, -antispart. act. de extravagāri).

1. adj. Que se hace o dice fuera del orden o común modo de obrar.

2. adj. Raro, extraño, desacostumbrado, excesivamente peculiar u original.

3. adj. Que habla, viste o procede así. U. t. c. s.




Le Havre
   Caminando junto al Rufián por Avenida Corrientes en mi último pas(e)o por la capital, nos detuvimos frente a la puerta del cine Lorca. Se proyectaba "A Roma con Amor" de Woody Allen (que vi unos días antes y me gustó) y "Le Havre" ("El puerto") de Aki  KaurismäkiY pasaban 6 (seis!!) funciones por día, a partir de las 14hs*.
   Casualmente, faltaba un rato para ese horario y nos encontrábamos a pasos de mi pizzería favorita en Buenos Aires, así que le propuse al Rufián comer una pizza -de parados- en Guerrin. La propuesta le pareció ¡ridícula! y como no conseguí transmitirle la mística de pizzear en posición vertical, negocié unas porciones de napolitana y fainá sentados en un rincón. 
   Ya dentro del cine, devoré mi primer película de Aki Kaurismäki. Cuenta la historia de un lustrador de zapatos, su mujer, los vecinos del barrio ante la llegada de un chico inmigrante. Se desarrolla en Le Havre, una ciudad al norte de Francia y pese a que  nunca antes había visto actuar a ninguno de los actores que aparecen en la película, todos me resultaron... familiares.


Hay buenos papeles para buenos actores (algunos de ellos, dicen, son fetiche del director). Y también, ciertas formas toscas y cómicas al momento de resolver las escenas... digamos que, de  a ratos, todo resulta algo forzado y teatral -por sus formas ampulosas- dándole un color fantástico (tanto por irreal, como por magnífico).



Trailer de la Película Le Havre


Ya hemos hablado de detectives anteriormente, y en esta película encontré otro de mi agrado, lleno de mística detectivesca. Vestido siempre de negro: piloto, sombrero y guantes, es un encanto de sobriedad, amargura y misterio. Y -otra ironía del director- es uno de "los buenos", pese a ser policía.  Este personaje comparte nombre con el famoso pintor impresionista, Monet, que casualmente dejó plasmada su mirada del puerto de Le Havre en varios cuadros, incluyendo su precioso Solei Levant.


Monet, el detective










Aki Kaurismäki (ay! me cuesta pronunciarlo), con esta película, se muestra sensible y comprometido hasta el último minuto con la situación de los miles de inmigrantes ilegales que arriban a Europa. Y para desentrañar el conflicto que concentra la historia, confía en la alianza entre "legales" e "ilegales". De paso les digo que, a mi, no me parece casual que el personaje principal (quien protege de la deportación a Idrissa, el adolescente africano), se apellide Marx

Ciertamente, el desarrollo y cierre del film parecen algo "felices" para la temática, pero este es un aspecto que yo rescato de la película. La elección del director de quitarle dramatismo a lo que todos conocemos como una realidad cruel e impiadosa, me resulta una ironía audaz. Y no es poco cuando se suma lo que no deja de mostrar: a la descripción sutil de una policía asesina; de unos medios de comunicación amarillistas y discriminatorios; de la pobreza y la marginalidad; y de las condiciones infrahumanas en que viajan y viven los refugiados.

Si quieren conocer un poquito más los por qué de la película y el director, léanse esta entrevista que le hace Pagina12 a Kaurismäki. Hasta me dieron ganas de volver a verla!


¡Ningunx!

Bueh, me niego a hacer críticas de asuntos artísticos... Me limito a lo siguiente: vayan a verla si pueden. A mi me gustó. Estoy segura que esta película retornará con imágenes en mi cabeza durante bastante tiempo.

Por estos pagos, seguiré explorando a Kaurismäki (El Rufián recomienda "La Vida Bohemia"). Si los aburrí y quieren una crítica prolija y entusiasmante, encontré una bonitabonitabonita acá.


Saludos, papeleros y papeleras!



mitocondria.




* Estoy recontraarchisuperrecontra podrida de que la mayoría de los cines se hayan alejado de la capital tucumana. Si se hubiesen ido a Leales, Trancas, Famaillá o Simoca, defendería la iniciativa. Pero van migrando (casi todos) a Yerba Buena, la localidad más rica de la provincia, que además de quedarme a contramano de la vida, aumenta los costos ya elevados para disfrutar de una película. Y no existen esos 6 horarios de opción... en fin, me ofusca el tema. Al menos, como consuelo, puedo decir que sí hay muchos cineclubs que valen la pena...