6 may. 2012

Que veas arder el parlamento en Atenas!


subversivo
, va.

(Del lat. subversumsupino de subvertĕre, subvertir).

1. adj. Capaz de subvertir, o que tiende a subvertir, especialmente el orden público.




PipPiip!
Sonó el teléfono
Después de salir por primera vez me mandó un mensaje que decía:


                                                                                              Simplemente, uau.
                                                                                                                    A tus plantas rendido un león


Un inesperado, un impensado... el desprejuicio mismo. 
Un hombre capaz de subvertir(me).
Hoy es su cumpleaños y este post es para saludarlo, para decirle que lo tengo presente, que está en las cosas y en los días. Es un saludo virtual a la distancia.
Un saludo sus ojos turcos, a su porte guerrera, a su convulsionada forma de vivir.
Un saludo a la irreverencia que ejerce hacia toda institución y hacia sí mismo.
Un saludo a nuestra relación extraña, inapelable, algo interrumpida, amorosa y profundamente honesta.




Tal como dice la canción de Fernando Cabrera, Facundo es un amante del desatino (y pongo nomás la canción pese a que a él aún no le gusta)...
Escribe y pinta y sueña y teme y se atormenta y vuelve a escribir. Le apasiona la política y -como yo- es militante del Partido de los Trabajadores Socialistas. Habla sin parar de la Revolución, del Peronismo, de Sexo, de Literatura, de las Drogas, de la Homosexualidad y mucho más. Tiene rabia y ardor en el cuerpo y va dejando rastro en sus Poemas Insurgentes, sus Lunes al Sol y su Derecho a la Pereza, además de haber escrito este libro, infaltable en la biblioteca de toda casa militante.

Ahora, hoy,  pienso (y le digo nuevamente): Querido,
                                                                      quererte
                                                                              es subversivo

Su Hemingway en ¿Por quién doblan las campanas?

Desprendido del (mi) piropo aprovecho para compartir un fragmento bri-llan-te del libro de Osvaldo Soriano... Por cierto! ahora con todo el tema de Malvinas viene al pelo para reírse, pensar y seguir de cerca las aventuras de un pseudo-cónsul argentino en un remoto país africano...



A sus plantas rendido un león

—¿Por qué salió de su país?

—Nos confundimos con Perón, leímos mal a Marx y pasamos por alto a Lenin.

—Eso es un error grave. A Marx yo lo hacía leer en las escuelas.

—¿Y usted cuándo lo estudió?

—Cuando vine de joven a París. Me lo contó una amiga ugandesa.

—Qué le contó.

—Marx, completo, íbamos al jardín de Luxemburgo a las tardecitas, nos sentábamos en un banco y ella empezada:  La sagrada familia,  capítulo primero. Y me lo contaba.  El capital,  libro primero, volumen tres:  Génesis del arrendatario capitalista.  Nos quedábamos hasta la noche, comíamos un bocado en un bistrot y me seguía contando. Yo la escuchaba alucinado, imagínese, nunca había oído nada parecido. Después yo mismo di 
cursos y lo conté mucho.

—¿Está seguro de que se lo contaron bien?

—No sea cínico. El conocimiento se transmite por la palabra, al menos entre 
nosotros. Cuando tomé el poder fui a dar una charla sobre La reproducción y la circulación 
del capital a la Academia de Artes y Ciencias de Moscú y los expertos se reventaron las 
manos de tanto aplaudir.

—¿Nunca tuvo curiosidad de leerlo?

—Claro que sí, pero siempre había alguna revolución por hacer, y eso lleva tiempo. 
Marx dijo que había que dejarse de charlatanería y empezar la revolución. Eso está escrito 
en su tumba.

.......

y de yapa, esta canción/es que tanto le gusta(n)


mitocondria.