21 may. 2012

Más rock


eco
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(Del lat. echo, y este del gr. ἠχώ).

1. m. Repetición de un sonido reflejado por un cuerpo duro.

2. m. Persona o cosa que imita o repite servilmente aquello que otro dice o que se dice en otra parte.

3. m. Cosa que está notablemente influida por un antecedente o procede de él.

4. m. Fís. Onda electromagnética reflejada o devuelta de modo tal que se percibe como distinta de la originalmente emitida.




¡Ay, al fin llegó el nuevo disco de Lisandro Aristimuño!


Ya giró sus "tres-vueltas-oficiales-de-lo-nuevo" y le fue bien.
Se trata de una sugerencia que recibí de alguien querido, hace años, como criterio para definir si me gustaba o no un músico o una banda. El método consiste en escuchar un disco/artista tres veces en tres momentos diferentes de tres días distintos no consecutivos... para recién definir. Requiere su dedicación, es cierto, pero una vez puesto a prueba, lo convertí en ley.
Con este criterio pude darle su oportunidad y su espacio a varios cantantes... Así, Pearl Jam me ganó el corazón, Dave Matthews Band se enquistó, llegué a aceptar a Red Hot Chilli Peppers y decidí negar a Primus.
En el caso de Aristimuño, el trámite me llevó bastante tiempo. Tuvo sus tres vueltas espaciadas en el transcurso de un año y con sus discos anteriores. No conseguía apropiármelo, hasta que hizo "click" adentro en las vueltas finales y ahora me resulta indispensable.

Y compré Mundo Anfibio nomás. Hace rato que no compro discos y -por razones más que nada económicas- dependo hace años de las gracias descargables de internet. Pero el otro día, mientras hablaba del tema, me di cuenta que no espero la llegada de un disco de esta forma desde que salió Circo Beat, de Fito Páez (y al igual que a Mundo Anfibio, le di vueltas y vueltas mirando los detalles del arte de su tapa cuando lo tuve en mis manos).



Aquél, lo tuve en formato cassette a mis 12 o 13 años, y me recuerdo enredada en eternas discusiones filosóficas sobre su calidad, mientras era comparado con La Hija de la Lágrima, lanzado el mismo año por Charly. Existía algo parecido a una norma tácita en todas esas discusiones que planteaban un orden de profundidad poética y musical inquebrantable:


                                                    Spinetta en el primer lugar;  
                                             Charly García en el segundo;
                                      Fito Paéz...en el tercer puesto.


Pese a eso, los únicos dos artistas que me han visto explorar sus tonos embrionarios, rastrear rarezas y persistir, han sido Páez y Spinetta (las decepciones posteriores con Fito Paez, serán tema de otro post...). Con Charly tengo una relación más fría, pero de alguna manera cala más hondo... también se siente propio. Cada uno ocupa un lugar único y elijo pensar que no son comparables.

La cuestión es que reconozco la presencia de esos Tres Sonidos en el nuevo disco de Lisandro Aristimuño, Mundo Anfibio. También reconozco otros más, incluyendo al pasado de él mismo. Y detrás hay más cosas: mucho juego, nuevos tonos, más murmullos, cierto salto en calidad, (dos o tres cosas que encuentro monocordes -aunque fundidos con una dulzura absoluta-), más rock y su voz, que tanto vale para mi, en varios ¡tantos! colores distintos.
En el backstage del disco, hablan varios de los músicos que participan de las canciones, incluyendo a Hilda Lizarazu, Ricardo Mollo y Boom Boom kid -quien se llamaba Nekro cuando lideraba la banda Fun People y tenía presencia en mi adolescencia-.
Dicen algunos por ahí, que el disco es oscuro y que Aristimuño sabe bien lo que quiere. Ambas cosas me parecen ciertas, y me parece cierto también que el muchacho es un gran músico y poeta y que este, es otro gran disco suyo y esos sonidos que percibo, como trazas, son una mezcla entre tributo y exploración. La inmensa diferencia entre la mueca y la síntesis.


Va uno de mis temas favoritos del disco y de la mano, mi recomendación para ustedes y mi estima hacia él, con quien compartimos el encanto de ser rionegrinos. Si quieren visitarlo, pueden ver su lindo blog.
Tuve oportunidad de escucharlo en vivo la última vez que visitó Tucumán. Fueron tres músicos en un show íntimo que me encantó... trae consigo mil sonidos con los que aventura canciones envolventes y por esto, recomencé a esperarlo desde el mismo momento que terminó su espectáculo.
En fin, vale la pena tener/seguir a Aristimuño de cerca y prestarle mucha atención, si suelen verse atraídos   por la vanguardia. Adelante aquellos que no le han dado su oportunidad, ¡dispongan sus tres vueltas oficiales! Ya verán que, como-en-una-calesita, cada giro al repetirse delicioso, es distinto al anterior.





mitocondria.