28 feb 2012

Día infrecuente


raro, ra.

(Del lat. rarus).
1. adj. Que se comporta de un modo inhabitual.

2. adj. Extraordinario, poco común o frecuente.

3. adj. Escaso en su clase o especie.






El 29 de Febrero es el Día Mundial de las llamadas Enfermedades Raras. 
Desde aquí sumamos nuestra voz: queremos más información, más investigación y los mejores cuidados para quienes padecen enfermedades infrecuentes. 




Conocerlas y difundirlas ayuda. 





pájara.

27 feb 2012

La historia nunca desaparece

estremecer.

(Del lat. ex y tremiscĕre, comenzar a temblar).

1. tr. Hacer temblar algo. 

2. tr. Ocasionar alteración o sobresalto en el ánimo de alguien.

3. prnl. Temblar con movimiento agitado y repentino.

4. prnl. Sentir una repentina sacudida nerviosa o sobresalto en el ánimo.


Hacía rato que no devoraba un libro.
Lo compré anoche, lo empecé hoy y en menos de tres horas lo había liquidado.
Me lo recomendaron diciendo, entre otras cosas, que permite "tener una visión general del convulsionado siglo XX, sobre todo en lo que respecta a las relaciones políticas y militares..." y su recomendación intenta ahora llegar a ustedes, visitantes de nuestro bloc.

Se trata del libro "La Historia Oculta. Una conversación entre Oliver Stone y Tariq Ali", que relata una entrevista que Stone -el cineasta norteamericano- le hace a Ali - el escritor e intelectual pakistaní. Es un intercambio entre dos seres políticos marcados por su época y logra como resultado un relato apasionante con una lectura muy dinámica.




El libro habla del pasado y su vigencia, de la(s) crisis y de las cosas que ambos sugieren incipientes, se animan a arrojar y responder de a ratos la pregunta: ¿y ahora, qué? Ejercitan la dialéctica, perciben, especulan y reconocen actores, acciones y circunstancias del siglo que pasó. A mi, me erizó la piel, reí con una mezcla rabia e impotencia, lloré un poquito... me gustó mucho.
Es que, como para mi la historia del siglo XX es algo esquiva (ahora que lo pienso... en realidad, todas las historias de todos los siglos me son algo esquivas), viajar así, de manera tan vertiginosa por la historia fue como estar en una montaña rusa.  
Mi pobre y lejana educación secundaria en el área y luego una carrera demandante de las ciencias duras  (donde, por cierto, no se enseña ni siquiera la historia de la ciencia!) hizo que me haya costado un poco más (de esfuerzo y tiempo) arrancar en el tema. Pero cuán apasionante y cuán bella es la historia! Y cuán impresionante y devastadora es, en especial, la historia del siglo XX. Sí, si convulsionada, sin duda... 

Tariq Ali reconoce durante toda la entrevista el rol de los pueblos, de las tradiciones de su política, de su historial de opresión, de los movimientos de resistencia... y lo expresa en una parte diciendo: "...Veremos eso una y otra vez. Si el pueblo está verdaderamente determinado a hacer algo contra un poder que lo ocupa o lo controla, encuentra la manera de hacerlo".
Con literales ríos de sangre... la Era de las Crisis, Guerras y Revoluciones, estremece y Alí dice: "Es como si la historia se hubiera vuelto subversiva" justamente porque "...la historia nunca desaparece"


El libro permite dimensionar hasta qué punto las revoluciones tuvieron influencia en la política global, en las decisiones de los estados imperialistas. El impacto de la Revolución Rusa atraviesa todo el siglo XX y por lo tanto, la palabra bolchevique se puede leer decenas veces. Las palabras comunismo y comunista, muchas veces más. Aunque llama la atención que la palabra trotskista, no es mencionada ni una sola vez, pese a las referencias directas que le dedica en el libro.



Antes de irme, quiero destacar un fragmento del libro, cercano al final, donde el formato de entrevista se desdibuja y Stone y Alí mantienen una conversación sobre la profunda influencia que ha tenido la política para ellos y se relatan  mutuamente los eventos más importantes que cambiaron el rumbo de sus vidas. Dice Alí: - En efecto, los acontecimientos cambian la vida de la gente. Cambiaron nuestras vidas y las vidas de millones de personas. Y pienso qué acontecimientos nos quedan por ver, qué cosas nos hacen decir hasta acá / desde ahora y nos muestran otro norte en nuestra vida. 
Si las revoluciones que ha visto el siglo XX conmocionaron al mundo y transformaron la forma de sentir, pensar y hacer política, tenemos que mirar con especial atención los fenómenos políticos y sociales que se viven hoy en Europa y Medio Oriente. El mundo cambia vertiginosamente y esto impactará en la vida de millones de personas en todos los rincones del planeta.

mitocondria.

23 feb 2012

No. No viajamos como ganado.


En la radio alguien dijo que había habido un accidente de trenes en Once. Pensé -con esa manía de de naturalizar las cosas- otra vez. 
Otra vez frente a la destrucción que se hizo de los trenes y del transporte público, una irracionalidad que no es fácil comprender para quien se detenga unos segundos en el asunto. 
Otra vez escuchando a los infames que, con frazada corta, quieren echar sobre el conductor la "responsabilidad" de lo que pasó.  
Otra vez el debate sobre porqué no se hace supuestamente nada... cuando en realidad se hace mucho, pero no para mejorarlos sino para exprimirlos hasta su último quebracho. 
Otra vez el dolor de la muerte de Mariano Ferreyra, el recuerdo de su asesinato en manos de la patota de Pedraza defendiendo los negocios terribles de la burocracia sindical, las empresas "prestadoras de servicio", los organismos de control, los funcionarios y el Estado. 

La radio seguía prendida y me volvió a la habitación en la que estaba cuando fue a las voces de los oyentes. Escuché a decenas de laburantes decir, denunciar, que "viajamos como ganado". 
Pero no es cierto. 
No viajamos como ganado. 




Me acordé de un cuento hermoso de Osvaldo Soriano en el que cuenta que en los años 50 trabajaba envolviendo manzanas en el Alto Valle de Río Negro. Las había Standard dice, y las había Choice for Export.

Con el transporte es lo mismo. 
Las vacas, el ganado argentino orgullo de los miembros de la Sociedad Rural y sus familias, viajan por las rutas y los rieles argentinos en condiciones for Export. Viajan entre algodones, toman antibióticos, vitaminas y tienen dieta equilibrada. 

Las y los laburantes en cambio, viajamos -cuando se puede- parados, colgados en las puertas y sentados en el piso. En los trenes, en los colectivos, en el Plaza y la Costera.  

Las vacas viajan cuidadas porque van destino a el plato de un restorán elegante de Puerto Madero, o a la mesa de un inglés, de una francesa. Viajan cuidadas porque se convierten en cheques, en cuentas bancarias, en capital.

Nosotros, vamos enlatados camino a la escuela, a la fábrica, al taller textil, a vender o comprar cucherías en el Once. En la lista de víctimas no había Anchorenas, Aranguren, Echeniques, Iberluceas, Mitres, Rodríguez Larreta ni Pueyrredón. Había hermanas y hermanos nuestros. Laburantes argentinos, peruanos, bolivianos. 

Tendremos que ver nosotros las diferencias. Convencernos que somos las y los verdaderos constructores de la riqueza de este país. Decir por fin que merecemos todo.  Para los más, para todos, todo. 

Que la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, Para todos la luz. 
Para todos todo.



pájara. 

Feb 23 - 22:12 Aclaración a posteriori (porque parece que ser antioligárquico es ser kirchnerista). Este no es un texto que defienda a un gobierno que además no siento propio (lo aclaro porque eso se achacó en ArtePolítica y es una lectura, aunque rara, posible). Mucho menos pretende invisibilizar el rol temible de Schiavi en las redes de negocios que involucran a empresarios, subsidios estatales y sindicalistas.
Muy por el contrario, llama a que reconozcamos un nosotros y lo hagamos bandera.






21 feb 2012

Imposturas intelectuales I

Hoy: "El libro es mejor que la película"

La profesionalización de las cosas tiene sus efectos inesperados. Ni qué decir si va de por medio el prestigio, valoración social o ensanchamiento del ego.
El caso del que nos ocupa pasa sobre todo por lo último, Intelectual pedante es caer en el pleonasmo, tanto más cuanto que usar la expresión 'pleonasmo' es otra pose de las que hablamos.
Pero no demos tantas vueltas, solo queríamos decir que dos por tres uno se cruza con esos zapallos que se  dan todo el tiempo corte queriendo mostrar que leen mucho o que tienen grandes resultados en la academia, que han escrito algún libro o que tienen títulos aquí y allá. Todo esto para mostrar que son "profesionales del pensamiento", al tiempo que, como buenos profesionales, reservan la actividad mentada para no se sabe qué instancia de secreto profesional. O sea, en la puta vida se los vió pensar algo.
Pero además de los bronces que lustran a ver si relucen tienen que actuar públicamente cada tanto desde su egregio lugar. Aquí es donde entonces vuelven a escatimar su preciada actividad remunerada de pensadores para ofrecernos un sinnúmero de posturas que vamos a ir glosando en sucesivos posts. Tal vez le sirva, lector, lectora, para desenmascararlo/as, o tal vez  para convertirse en un digno émulo y primero vengan estas frases y en algún momento la remuneración.

En el catálogo de imposturas podríamos luego hacer un ranking. Y así como en el boliche "de que signo sos" o en el café "en la moto la carrocería sos vos" entran seguro en el top 5, creo que para las imposturas intelectuales una de estas es "leí el libro, que es mucho mejor que la película".

No hace falta que digamos lo obvio: la frase es una pelotudez importante. No solo muchas películas basadas en libros además de cosas distintas son buenísimas y más divertidas que leer algunos bodoques. Ni tampoco basta decir únicamente que muchos libros están escritos cinemátográficamente, con el guión ya casi hecho a la par.  El asunto es que libros y películas son cosas distintas, como manzanas y panqueques, como asado y facturas, como ir al cine y sentarse en un sillón a leer.

Lo importante (especialmente para usted, que lee este blog en calidad de émulo) es donde poner el énfasis: "leí el libro". Hay que mostrar que en tanto profesionales del asunto estamos dedicado/as a ello, a leer libros (nada de revista Ohlala). Luego hay que mostrar cierto desdén por la película (porque ha de decirse que los intelectuales no tienen tiempo de mirar películas), tal vez decir que no la vieron, sino que un amigo les contó y le faltaba lo fundamental del argumento del libro, una nota al pie en página 172...


Practiquen con el siguiente diálogo:
  • Viste "El nombre de la rosa"?
  • No, no, yo leí el libro (una pausa) es mucho mejor que la película.



(pájara y mitocondria me piden que cumpla con las normas del bloc y comience mi post con la definicion del diccionario. Acato pero no cumplo...

intelectual.
(Del lat. intellectuālis).
1. adj. Perteneciente o relativo al entendimiento.
2. adj. Dedicado preferentemente al cultivo de las ciencias y las letras. U. m. c. s.

19 feb 2012

La palabra sánguche no está en el Diccionario

sándwich.

(Del ingl. sandwich, y este de J. Montagu, 1718-1792, cuarto conde de Sandwich, de quien se cuenta que se alimentó de esta clase de comida para no abandonar una partida de cartas).
1. m. Emparedado hecho con dos rebanadas de pan de molde entre las que se coloca jamón, queso, embutido, vegetales u otros alimentos.

milanés, sa.


1. adj. Natural de Milán. U. t. c. s.
2. adj. Perteneciente o relativo a esta ciudad de Italia.
3. f. Filete de carne empanado.



Tardé años en encontrarle el gusto a Tucumán. El clima agobiantemente caluroso y conservador, los ritmos de la vida, el intento por disimular mis erres marcadas e intentar pasarlas torpemente al tucumano, aprender que montones de cosas tienen nombre distinto y el significado de otras tantas palabras, también... todo fue medio a los porrazos.
Y tardé años también en comenzar a conocer qué cosas había más allá del perímetro de la facultad. La vida política y el peso diferencial que tuvo acá la dictadura, el teatro, los numerosos cineclubs, la música, los preciosos verdes de la selva subtropical, los secos y terrosos colores de la aridez de altura... y las para nada  sutiles diferencias entre catamarqueños, salteños, santiagueños, jujeños y tucumanos que fui conociendo durante los ya no pocos años de residencia acá.
Sin embargo, en la persistencia de una relación de amor-odio con este lugar, he pasado a reivindicar algunas cosas locales que aprovecho para recomendar a los visitantes casuales, a saber:

- Hay que ver los alrededores. De mínima, vale la pena ir a San Javier, Raco y Tafí del Valle, en especial para huir del calor. Con más tiempo, hacer el salto a Salta para conocer Cafayate. Aún no fui hasta San Pedro de Colalao... pero está en mis planes del 2012... ya les contaré.

- Hay que ir a la Casa Histórica (y mucho ojo con decirle la "casita de tucumán", porque se te pudre con los tucumanos más solemnes). Recién fui y entré al espectáculo que ofrecen luego de 4 o 5 años de estar acá, pese a pasar casi todos los días por sus puertas. Si quieren, ahórrense el Espectáculo de Luces y Sonido que ofrece... es... malo. Pero al menos hay que pasar por la puerta, ahora que han montado ahí todo un circuito para el turista está muy pintoresco. Mi argumento -lo sé, poco elaborado y muy cuestionado entre mis amigos- es el siguiente: "no da estar en Tucumán y no ir a la Casa Histórica". De paso, estando ahí, se cruza a uno de los negocios y se compra esta delicia.

- Hay que comer al menos un panchuque.

- Hay que ir a comer empanadas -si, son las mejores, no ha lugar a debate-, y si el clima lo permite, también entrarle al locro, las humitas y los tamales.

Y finalmente, el objeto de este post, mi rasgo tucumanochauvinista más contundente...

- Hay que comer un Sánguche de Milanesa, porque -posta- son únicos y maravillosos y hasta tiene su propia escultura gigante! Y ahora que nos acercamos a marzo... más aún.

Lejos de lo que propone la combinación de definiciones del diccionario, el sánguche* tucumano se hace con pan sanguchero, verduras y milanesa.

- No me decís nada nuevo, me dijo un amigo capitalino cuando trataba de explicarle la receta. Iluso! Cómo yo le voy a dar la receta! Está protegida severamente por la Intelligentsia tucumana! El interesado puede ver un informe de esa gente acá.


La cuestión es que el año pasado, mientras viajaba en un taxi en Buenos Aires escuché por la radio una entrevista a una legisladora tucumana oficialista que presentó un proyecto para que el 18 de Marzo sea  el Día del Sánguche de Milanesa y quizás, por que no, eventualmente lograr que Tucumán sea la capital nacional de este producto. Obviamente, tildado de poco serio en todos los medios, causaba infinitas bromas, pero ella, con convicción defendía que se trata de la comida más popular y popularizada de la provincia, elegida desde los más humildes hasta el más encumbrado empresario. Me llamó la atención el uso de plurales y singulares en la oración. Los "más humildes", son muchos... el "más encumbrado empresario" es uno solo. Fiel reflejo del sistema capitalista y de la situación provincial, que compite mes a mes con Santiago del Estero para ver cuál provincia tiene el salario más bajo del país! Eso si! Acá, donde cientos de milles de laburantes sobreviven gracias al trabajo en negro y temporal en el azúcar o el limón...  el gobernador-empresario se da el lujo de gastar  bromas y sale por los medios diciendo que no es tan así y que hay que estar contentos porque en Tucumán sólo hay 3% de desocupación.

Volviendo al tema, la cuestión es que -mal pagado y exigente- acá hasta existe el honorable oficio de sanguchero: 

El sangucherx, es la persona que en el lugar y momento más oportuno ya sea con lluvias innundadoras o un calor invivible, te pregunta con el sánguche en la mano casi casi listo y sin preámbulos:

- ¿cómo sale? 
- completo con ají, por favor. Ah! sin aderezo! (no, a mi no me va la mayonesa vió)

De mucha variedad de precios, su versión más barata fue parte de mi dieta básica durante los largos años de facultad y comía -por cincuenta centavos- casi todas las noches en un puesto frente a mi casa, en la Avenida Roca...
Ahora sólo me reservo esta comida para especiales circunstancias (mi paladar, mi colesterol y mis hábitos van por el sendero de las ensaladas, las frutas, las tartas y las pastas), pero las personas que me visitan han de saber que serán casi obligadas a conocer esta joya gastronómica en su paso por mi casa.

Finalmente, para los locales o los turistas, tengo que recomendar la útil y pintoresca página de los Críticos del Sánguche. Si, así como suena: le ponen puntaje a la sanguchería y al sánguche, describen el lugar y son implacables! pero la información es de primera mano y muy valiosa.
Y? ¿Cómo sale?







*Durante toda mi escuela primaria y secundaria dudé cómo escribirla. Sándwich es una palabra demasiado difícil y algo pituca. Al carajo! es sánguche y listo. Sé que el lector/lectora sabrá comprender...





16 feb 2012

Malvinas parte I


Aún estaba estrenando el guardapolvo cuando Lidia, mi maestra de primer grado, nos pidió que dibujáramos las Malvinas. Se acercaba el 2 de Abril y con éste uno de los momentos álgidos de circulación de la Historia en la escuela: la efeméride. 

Yo que siempre fui prolija en los deberes, dibujé las islas con esfuerzo y fui a clase con la hoja del Rivadavia repleta de colores. Había amarillo, sí. Y celeste.  La maestra puso un "bien" y eso era todo al menos hasta el día del acto, con su cartelera renovada y las palabras de la Directora.
Pero en mi casa alguien miró el cuaderno. Y se indignó. ¿Cómo bien? ¿Y qué me creía yo, eh? ¿Que las Islas Malvinas eran espacio de los dibujitos? ¿Que era esa Robinsoneada que había dibujado? Palmeras, arena... cocos ¿acaso yo no vivía también en la patagonia argentina donde el viento es duro y el invierno largo?

Fue un escándalo.
Un escándalo que mandó devuelta el Rivadavia de telaraña roja a la escuela, a ese escritorio muchas veces pintado de gris, para que Lidia viera-con-de-te-ni-mien-to lo que había dibujado y me pusiera una nota en consecuencia. Y lo hizo. Sobre el "bien" inicial apareció remarcado un mal  en rojo, y quizás alguna explicación que (la verdad) no recuerdo.



imagen tomada de http://es.imagixs.com/


Los años pasaron y fui encontrándome con las Islas Malvinas y del Atlántico Sur muchas veces. Me aprendí de memoria no la geografía y el clima, pero sí el dibujo celeste y blanco, con el sol brillando en medio de las Islas perfectamente delineadas. Leí y escuché a ex combatientes, a protagonistas de la Guerra, ví las fotos terribles de los pibes haciendo cola frente a lo que siempre me pareció la nada. Conocí la consigna "Las Malvinas son Argentinas, los desaparecidos también" y las historias espantosas de las 24 horas por Malvinas con Pinky, los rugidos patéticos de Galtieri y tantas otras cosas más que se sumarían a un debate. 

Me pregunté, entrando al secundario, porqué yo que no me consideraba nada nacionalista, defendería  o sentiría como propia una "guerra por la soberanía" dirigida por genocidas (y como ayuda después leí a León Rozitchner y su Malvinas: de la guerra sucia a la guerra limpia). Me pregunté después cuál era la "unidad territorial" naturalizada y las ideas de patria, de pueblo, de derechos que venían adentro del famoso "Las Malvinas son Argentinas".  Escuché sobre el apoyo a "la nación oprimida" frente a la potencia opresora más allá de las condiciones internas de la primera y me tocó por primera vez aquello de izquierda kelper.

Cada vez que hago estas preguntas (incluso en ámbitos académicos) se arma un escándalo como cuando llegué a casa con un bien en el Rivadavia. Brotan, lástima, más temprano que tarde las acusaciones de ser pro - británico, pro imperialista y no sé cuantas palabrotas más. 

Pero necesitamos pensar en esas cosas porque si no nos quedamos en la efeméride (que de conocimiento histórico tiene muy poco), en el patrioterismo banal y en la afirmación de un nosotros que, sobre todo, puede lastimarnos.

Como ya sucedió. 

pájara.