19 nov 2012

Cómo, cuándo y por qué presentarse a un concurso docente


plagiar.
(Del lat. plagiāre).
1. tr. Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias.



Quienes dedicamos parte de nuestro tiempo a la docencia, nos encontramos cada tanto siendo sometidos a evaluaciones para concursar horas docentes. Así es como, recientemente, volví a encontrarme frente a un tribunal para ser evaluada: me presenté al concursodocentedeantecedentesyoposición de la asignatura que enseño, y antes de que el dictamen empañe mi entusiasmo, aprovecho para sacar algunas recomendaciones en limpio (recolectadas de la experiencia y el plagio a mis amigos/as), para quienes están dispuestos a embarcarse en este delirio.


¿Presentarse o no presentarse?

Si uno se está jugando su fuente laboral, casi debería presentarse o presentarse. Por eso, esta pregunta sólo tiene sentido cuando una/o más o menos tiene claro que va a perder el concurso (o que las posibilidades de éxito son muy remotas). En ese caso, presentarse igual a un concurso perdido, es un tema de audacia... o por qué no, de masoquismo. 
En cualquier caso, la decisión no es sencilla y las expectativas y las posibilidades propias son las que deberían determinar la respuesta (junto con la evaluación de los odios que pueden desatarse por nuestra inscripción). En lo que a mi respecta, decidí presentarme igual, pese a que varios concursantes reducían mi currículum vitae a los garabatos de un niño de tres años. Y si bien nunca se deja de especular sobre el resultado, para llegar a tomar esa decisión tuve que enfocarme en otros objetivos que rompiesen con la lógica "éxito = ganar concurso".

De las expectativas

Perdido por perdido, una/o debe encontrar una razón que lo motive los suficiente como para proponerse semejante tarea. No alcanza con una simplificación del tipo "lo importante es participar" porque cuesta bastante entusiasmarse con perder. Pero si lo piensan un poco, hay muchos objetivos más modestos que pueden proponerse. En mi caso, entre los 15.000 objetivos intermedios que tenía, quise adquirir experiencia en rendir concursos y dejar asentado mi interés por seguir dando clases en la escuela.

13 nov 2012

Scones polémicos

debate.
(De debatir).

1. m. controversia (‖ discusión).

2. m. Contienda, lucha, combate.




Hace tiempo que quería compartir en Papelera una receta inglesa de scones que hago bastante seguido. Tiene grandes ventajas que sé que nuestr@s lectores apreciarán: no requiere muchos ingredientes (ni ensuciar muchas cosas), es muy rápida y sencilla y como los scones son muy ricos tibios, pueden hacerlos en el mismo momento del té.

Pero para compartir la receta debo hacer primero una serie de aclaraciones, las mismas que hago en casa cuando alguien los come por primera vez. 

Primero, los scones tradicionales no son dulces, porque están pensados para el té, para comerse con dulce y crema o en su defecto pueden llevar pasas, chips de chocolate, o frutas (cubitos de pera por ejemplo). La masa, por ende, no debe ser dulce: esa es la primer diferencia entre el scone inglés y el argentino. La segunda es el tamaño, pues el scone argentino suele ser muy pequeño, y el de inglaterra puede tener el tamaño de un alfajor. La tercera es el "topping", en argentina el scone se come solo... y eso para un inglés es un pecado! ¡Es como comer un sandwich de pan! 

10 nov 2012

Cien Volando



jácaro, ra.
(De jaque2)




1. f. Cierta música para cantar o bailar .

2. f. Junta de gente alegre que de noche anda alborotando y cantando por las calles . 

3. adj. Perteneciente o relativo al guapo y baladrón .

4. m. Hombre guapo y baladrón.








Hoy es el cumpleaños de Sullivan, posteador circunstancial, invitado y alegre de este blog. Se encuentra lejos ahora, a kilómetros de aquí y de allá, pero no lo suficiente como para evitar que le llegue este abrazo virtual y mi promesa de vino y empanadas.

Va de regalo algo de música de un grupo que estoy comenzando a escuchar, llamado Jácara. Como fomentamos esta y otras tantas tareas ilegales, ustedes y Sullivan podrán bajar gratuitamente su disco Cien Volando: hoy, aquí y ahora. 

Este grupo dulce de música latinoamericana está formado por Victoria de la Puente (voz), Sergio Desanze (piano), Marilina Witko (charangos) y Emilio Bascans (percusión). ¿Andan buscando un poquito más? Entren a su myspace para sentirlos cerquita, y no dejen de escuchar lo que aquí presentamos.




29 oct 2012

Ausente con aviso



mudanza.

1. f. Acción y efecto de mudar o mudarse
.
2. f. Traslación que se hace de una casa o de una habitación a otra.

3. f. Inconstancia o variedad de los afectos o de los dictámenes
.
4. f. Cierto número de movimientos que se hacen a compás en los bailes y danzas.









24 oct 2012

....................31


mellizo, za.

(Del lat. vulg. *gemellicĭus, de gemellus, gemelo)
1. adj. Nacido de un mismo parto, y más especialmente de un parto doble. U. t. c. s
2. adj. mellizo originado de distinto óvulo. U. t. c. s
3. adj. Igual a otra cosa.


Igual a otra cosa, dice la Real Academia Española en la definición de mellizo/a.
Pero me pregunto... si es otra cosa ¿cómo puede ser igual?
Así, es decir distintas, parecidas, cómplices, sincronizadas y desacompasadas, con infinito amor y dedicada amistad, somos las que somos.

Y hoy celebramos nuestro cumpleaños... ellá allá y yo acá. Felices de tenernos tan tan cerca.




22 oct 2012

Orden y Progreso, ja.





fetiche.

(Del fr. fétiche).

1. m. Ídolo u objeto de culto al que se atribuye poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos.






Ahora estoy comenzando una nueva mudanza (voy más de diez en los últimos diez años) y me he decidido a tirar al recontracarajo cuanto papel, ropa u objeto en desuso me cruce por delante. Así de implacable, hago dos o tres rondas -en días distintos- para asegurarme de no tenerme/les piedad.  Por razones archiconocidas por mi y quizás indescifrables para el resto, insisto en conservar pulóveres con agujeros de polillas; periódicos viejos; apuntes de la facultad que detesto; agendas sin un sólo dato de interés; facturas de compras realizadas hace siglos; manuales de electrodomésticos que ya no tengo y ropa que no me entra o me juro arreglar. Encontré, alegremente, cartas de amor cercanas y lejanas, fotos olvidadas, algún vestido que adoro,  libros que quiero leer, 20 pesos en un monedero y ese bendito objeto que nunca encuentro cuando busco (y que guardé nuevamente en un lugar que ya no recuerdo).




Y otra vez, nuevamente, me propongo clasificar y rotular todo para no mudar quilombos, pero siempre me pasa lo mismo: consigo deshacerme de kilos de basura que en breve vuelvo a acumular. Intuyo cierto auto-boicot...
Por ejemplo, esta vez me decidí a tirar una caja llena de viejos cargadores de celulares y auriculares que ya no uso, (tirar es una forma de decir, porque en realidad los vendí en un negocio de celulares a un muy bajo precio. Je). Y lo que quedó de la purga -un cablerío insportable- encontró su paz junto a unos coloridos organizadores de cables llamados Rolinos. Esos objetos son todo un hallazgo y se convierten rápidamente en una adicción... !una quiere andar enrollando la vida entera!




Sin embargo, no todo consigue su orden. Ciertos terrenos de la vida semeresisten y quedan dominados por la anarquía, sin ser alcanzados por mis intentos de disciplinar la confusión. Sin dudas, el escritorio y el placard son tierra de nadie.
Algunos buenos resultados se pueden conseguir con muchas perchas, varios estantes y buenos cajones -en el caso del placard- y una buena biblioteca -en el caso del escritorio-... pero nada es tan sencillo como parece y menos para mi, que sólo ordeno cuando el desastre me desborda.
Ufff... Todo esto me recuerda que he declarado el alerta roja:  estoy mudándome a un departamento que aún no tiene placares. Aprovecho y sueño (ya que es gratis), con un placard como este:




En la compulsividad de estas tareas de mudanza, necesito saber qué-cosa-está-dónde y me vuelvo prisionera de etiquetas y recipientes, de cajas y folios... Pero entre todos los objetos que contienen objetos, mis favorito enelmundomundial son las bolsas Ziploc*.

lápices
caramelos
botones
galletitas
libros
tizas
un control remoto
semillas
pañuelos
discos
juguetes
granola
maquillaje
arroz
fotos
tornillos
bombachitas
monedas
remedios
cucharas
llaves
y todo-lo-que-va-al-freezer 
es guardado o quiere ser guardado en estas bolsas.




Pensando en este post le pregunté a pájara. cuál podría ser su el objeto fetiche, ese del que uno siempre necesita tener más, ya sea por su uso frecuente, por su utilidad o su escasez o simplemente por tener cerca su belleza. pájara. me contestó -entre otras cosas- que para ella estas bolsas también son trascendentales y me recordó (lo que en rigor, es cierto) que fue ella la que me transmitió el vicio.


Pavadas encontradas por ahí. Es decir, en Pinterest.



Reí todavía más cómplicemente cuando vi la película Everything is illuminated, porque el protagonista es un coleccionista que guarda todotodotododetodo en bolsitas Ziploc. Y la película y el personaje me gustaron mucho, a pesar de la sospecha que me despiertan los coleccionistas...
Se me ha acusado de coleccionar cucharitas. Lo niego. Digamos que acumulo las que me llaman la atención, sin criterio más profundo que su lindura. Un coleccionista, en cambio, rotula, ordena, clasifica... se obsesiona. Sere extraños si los hay, brrr, me provocan cierto escalofrío.
Volviendo a la película !adelante que no tiene desperdicio! La recomiendo mil veces, un millón de veces: véanla. Les dejo el trailer en inglés porque no lo conseguí con subtítulos...




Solamente de eso. De los objetos prescindibles y necesarios, de la belleza del orden y el caos de lo cotidiano, de alguna película y algún deseo habla este post. En otros, futuros, hablaré de los trastornos propios de la mudanza y de muchas internas -todas en un terreno dominado por machismo- con plomeros, gasistas, herreros y pintores...



mitocondria.





*Ziploc es la marca de la empresa que patentó el cierre de estas bolsas... yo uso unas compradas en un mayorista de descartables que son igual de buenas (y no tienen la marca puesta).