8 oct. 2012

Maldito segundo plano

El arte es acusación, dijo una vez Gunter Grass y las verdaderas acusaciones están para ser repetidas. Guernica es bajo estas premisas singular caso de arte verdadero: descarnada acusación y sostenida repetición. Guernica tiene significado, por decirlo de un modo, desde el futuro, pero esta historia va contada de atrás para adelante, dando eso por sentado.

El 26 de abril de 1937 la Legión Condor y la aviación italiana en la Operación Rügen bombardearon a mansalva población civil: 50 toneladas de explosivos, 3000 bombas en 3 horas. Con o sin antecedentes, Guernica inauguró una modalidad de la guerra: bombardear para aterrorizar. Y se convirtió también en un ícono atroz del siglo XX. Ícono de la barbarie del fascismo, o de la guerra, según las múltiples disputas por significarlo. En 1997 el estado alemán pidió perdón en la ronda de corrección política que se dedicó a trabajar la memoria como forma de reciclar la dominación y el estado de derecho, total, 60 años después no significaba gran cosa (ni que les digo la iglesia católica disculpándose por los "excesos" de la inquisición). Pero, volviendo al significado de Guernica, en 2007 sobrevivientes de Hiroshima declararon que "Guernica fue el punto de partida e Hirosima el símbolo último. Debemos encontrar formas de comunicar a las generaciones futuras la historia de horror que comenzó en Guernica". Los sobrevivientes del bombardeo de Dresden hicieron un paralelo similar, haciéndonos recordar por su parte las 131 ciudades y pueblos alemanes bombardeadas por los Aliados donde murieron seiscientos mil civiles tan extensamente silenciadas de la memoria y documentadas por W. Sebald en Sobre la historia natural de la destrucción. Si Guernica no fuera un trabalenguas fónico, sería hoy sinónimo de bombardeo a civiles, imagino. 

Guernica después del bombardeo

Guernica después del bombardeo


Por suerte una disputa en torno a Guernica hoy es anecdótica, es historia en el peor sentido del término. El franquismo montó una operación inmediatamente después de los hechos. El 5 de mayo del mismo año La Nueva España titulaba "Triunfa la verdad: No hubo bombardeo de Guernica y sí destrucción por los rojos". Los republicanos, al irse habían incendiado la ciudad para acusar a los fascistas luego, dijeron entonces y sostuvieron absurdamente durante los siguientes 40 años. "Mineros rojos asturianos" poniendo dinamita y expertos internacionales que afirman no encontrar rastros de bombardeo se agitan como fantasmas para quienes quieran conversar con ellos (a riesgo de convertirse en fantasma a su vez). Por si faltara acumulación de evidencias del bombardeo, en los '70 se publicaron las memorias de Richthofen, el responsable de la Legión Condor, donde detalló el tipo de bombas utilizadas, su cantidad y otros atroces detalles racionales de la operación. Desde entonces los franquistas (que los hay) discuten si el bombardeo tenía intenciones meramente estratégicas y minimizan la cantidad de muertos hasta el ridículo número de 12, así que de este lado ni un "desolé" como el estado alemán.

La Nueva España, 6 de mayo de 1937

Pero Guernica no representaría lo que representa sin la obra del mismo nombre. La república le había encargado una obra a Picasso para el pabellón de España en la Exposición Internacional de Paris de 1937 y ese será el primer destino del mural que pintó entre mayo y junio. La imagen no necesita a esta altura presentación, sombríos tonos de grises, cuerpos en protesta, una espada rota que menta la derrota y el clamor al cielo de los personajes han dado para interpretaciones variadas. Picasso asediado por éstas dijo alguna vez que "un toro es un toro y un caballo un caballo". También se encargó de aclarar que "la guerra está en todo lo que hago" y mi arte "es una lucha continua contra la reacción".

Inmediatamente después de París (donde no llamó demasiado la atención) la obra comenzó a ser exhibida por el mundo, llevada por distintos grupos que querían concientizar sobre la guerra civil española. En Londres estuvo en 1939 en la galería de arte de Whitechapel, barrio proletario entonces, que exhibió la obra donando la entrada para enviar comida o pidiendo un par de botas para mandar al frente. El Guernica va de segundo plano: en las fotos que se conservan de esta muestra el mural está tras distintas tarimas de oradores del PC y del Laborismo. En los '50 la galería intenta traer obras de Picasso nuevamente pero los sutiles mecanismos de la Guerra Fría los disuaden porque "tal vez movilice a los comunistas del área". Al final de la gira europea el Guernica terminó en Nueva York, en otra campaña de apoyo y recolección de fondos para la república, para luego hacer base en el MoMa hasta 1981 (Franco reclamó el 'retorno' de la obra desde los '60 pero Picasso dejó claro que semejante hipocresía no entraría en esta historia).

Clement Attlee (lider del Partido Laborista y en 1945 Primer Ministro ingles), con Guernica de fondo en Whitechapel, Londres, 1939

Se dice que un oficial de la Gestapo interpeló a Picasso durante la ocupación de París, y señalando una foto del Guernica le preguntó "¿Usted hizo eso?", a lo que Picasso contestó "No, fueron ustedes." El Guernica siguió hablando también de otras barbaries fascistas que no faltaron en la historia que lo sucedió. Durante Vietnam un artista Iraní le escribió en aerosol rojo "Kill Lies All" , matar todas las mentiras, refiriéndose a Nixon. "Completé la obra" dijo en el juicio, mientras los restauradores la dejaban como antes gracias al barniz que la protegía.

Picasso autorizó tres copias hechas en tapices, la más famosa fue contratada por Rockefeller en 1955 y entregada en préstamo a las Naciones Unidas desde 1985, "en recuerdo de los horrores de la guerra" (ups, ¿y la lucha contra el fascismo?). Estuvo cómodamente en Nueva York un tiempo, pero jugar con semejante ícono terminó por morderlos. Allí ofició de fondo de numerosas conferencias de prensa del Consejo de seguridad, digamos pacíficamente, hasta que el 5 de febrero de 2003 Colin Powell hizo su infame presentación para "probar" que Irak tenía armas de destrucción masiva. Una cortina azul tapó el tapiz de esa conferencia de prensa, según los oficiales de la ONU debido a un pedido de las cámaras de televisión que "lo consideraban un mal fondo" y además "tenían problemas con los caballos". Que se anunciara la invasión de Irak con el icono más famoso del siglo XX contra la guerra fascista en segundo plano, no, nada que ver.

El tapiz de Guernica en las Naciones Unidas

No sé por qué recordé esta historia cuando Macri durante el desalojo del indoamericano afirmaba que los bolivianos toman tierras en argentina porque no quieren trabajar, y otra vez ahora cuando vetó la reglamentación de aborto no punible. Será porque en ambos casos una cruz y una espada fundaban otra vez Buenos Aires sobre su cabeza, Garay y el "rollo de justicia" (osea de ajusticiamiento), el fondo de Jose Moreno Carbonero que La Nación se vió obligada a historiar [1]. Tal vez no cuidaron el maldito segundo plano. Los parió.


Macri con Carbonero de fondo

Notas
[1] http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/portenas/el-cuadro-atras-de-macri